
Pitón
En las calles oscuras de la antigua Estygia, donde los seguidores de Set deambulan sin parar, la serpiente es la viva imagen del verdadero dios. Está prohibido dañar a una serpiente por ninguna razón, y en las ciudades de Keshatta y Khemi los creyentes viven con la constante presencia de todo tipo de serpientes. Las cobras se deslizan por los corredores de los templos y las víboras descansan en las esquinas de las calles o en la plaza del mercado sin temor a ser dañadas. Si un hombre es mordido por una serpiente es la voluntad de Set, y no hay nada que él pueda hacer salvo buscar el cobijo de un templo y dejar que el veneno haga su trabajo.