

La amenaza más nueva en las hordas de los malvados saqueadores Vanir es la presencia de los guerreros de ojos amarillos y pelo blanco conocidos por sus hermanos norteños como los Ymirish. Estos guerreros sirven como comandantes en la hueste de rapiña, bendecidos por la sangre de Ymir en sus venas, lo que los hace más altos, fuertes y mucho más salvajes que los mortales Vanir.
Pocos guerreros Cimmerianos pueden aguantar contra un luchador Ymirish en combate. Su fortaleza no tiene rival gracias a la sangre de su dios, y a pesar que son humanos como los Vanir y los Aesir de los Nordheim, los Ymirish son una gente que va mucho más allá que los norteños. Nadie comprende la verdadera naturaleza de los Ymirish, o como de realmente divino es su linaje, pero la sangre de los verdaderos hijos de Ymir, los gigantes de hielo, recorre en sus cuerpos. Su linaje es mas fino que el de su señor de la guerra Grimnir Stormbringer, pero suficiente como para darles una gran resistencia y poderío físico.
Los guereros Ymirish se pueden encontrar normalmente a la cabeza de las patrullas Vanir o como líderes de los campamentos de los Nordheimer en el Valle de Conall al norte de Cimmeria. No solo se distinguen por su pelo blanco, sino por sus ojos despiadados que reflejan la luz de la luna como lo harían los de los lobos. Cuando los Cimmerianos y los Vanir se encuentran en el campo de batalla, son los Ymirish los que terminan con las vidas de la mayoría de los rivales, y son también los primeros en tomar a las mujeres una vez que la victoria es reclamada. Tal es su fiereza en la batalla y el respeto que se ganan entre sus propios hombres.
Vanirs de herencia Ymirish son conocidos también por poseer el control de las artes oscuras. Muchos de los Ymir cuentan en su interior con el potencial para escuchar y responder a la llamada de Ymir. El místico poder negro del dios maligno se introduce entonces en ellos, devorando sus formas físicas para alimentar con su fortaleza y cuerpos su magia negra. En los campamentos Vanir dentro de tierras conquistadas al norte de Cimmeria los hechiceros de cabellos dorados que han respondido a la llamada de Ymir trabajan en sus hechizos malditos, permitiendo que la magia de su dios preste su furia salvaje a los guerreros de su raza.